Eccema en la Cara: causas, síntomas y cómo tratarlo para prevenir brotes
Dra. Elena Vargas
25/2/2025
¿Has notado que la piel de tu cara se enrojece, irrita o sufre descamación sin motivo aparente? Podría ser un eccema.
Muchas personas experimentan brotes de irritación a nivel facial, lo que puede generar incomodidad y afectar a la confianza de la persona.
El clima, el estrés, los productos de cuidado facial o incluso factores internos pueden estar detrás de este problema, que a menudo se confunde con otras afecciones de la piel como la rosácea o la psoriasis.
¿Qué es el eccema en la cara?
El eccema en la cara es una afección cutánea que provoca enrojecimiento, irritación y descamación en la piel.
Puede aparecer en cualquier etapa de la vida, cursa en brotes, y se caracteriza por la aparición de lesiones en forma de manchas rojas y descamadas que provocan picor o escozor.
La cara, al estar constantemente expuesto a factores ambientales y productos cosméticos, es una de las zonas más vulnerables a este tipo de afección.
¿Cómo saber si es un eccema?: Síntomas del eccema en el rostro
El eccema en la cara puede manifestarse de formas muy variadas, dependiendo del tipo de piel, de la causa subyacente y de la gravedad de la inflamación:
Enrojecimiento en zonas específicas del rostro (mejillas, frente, párpados, alrededor de la boca).
Sequedad y descamación, que pueden hacer que la piel se vea áspera o con parches irregulares.
Picor, que varía de leve a intenso y puede dificultar la rutina diaria.
Sensibilidad aumentada, con reacciones a productos cosméticos o cambios de temperatura.
Inflamación, que en algunos casos puede provocar hinchazón leve en la zona afectada.
Pequeñas grietas o fisuras en la piel, que pueden causar molestias y aumentar el riesgo de infección.
Costras o engrosamiento de la piel en casos más severos o crónicos.
Brote intermitente, con periodos de mejoría seguidos de episodios más intensos.
¿Por qué me salen eccemas en la cara?: Causas de los eccemas en el rostro
El eccema en la cara no tiene una única causa, sino que es el resultado de una combinación de factores que pueden variar de una persona a otra.
Factores genéticos: Si en tu familia hay antecedentes de eccema, dermatitis atópica, asma o alergias, es más probable que tengas una predisposición a desarrollar esta afección. La piel puede ser más sensible y reactiva desde el nacimiento.
Alteraciones en la barrera cutánea: La piel actúa como una barrera de protección natural contra agentes externos, pero en personas con eccema esta barrera es más frágil. Como resultado, la piel pierde agua con facilidad y es más propensa a irritaciones y alergias.
Factores ambientales: los climas secos y fríos puede hacer que la piel se vuelva seca y favorecer la aparición de eczemas.
Contaminación y alérgenos en el aire: Polvo, polen o sustancias químicas pueden desencadenar irritaciones.
Estrés y factores emocionales: El estrés y la ansiedad pueden agravar o incluso desencadenar brotes de eccema. Se cree que esto ocurre porque el sistema nervioso y la piel están estrechamente relacionados, lo que hace que las emociones influyan en la respuesta inmunológica del organismo.
Contacto con sustancias irritantes o alérgenos: El uso de ciertos cosméticos, perfumes o productos de limpieza puede provocar reacciones en la piel. Algunos de los ingredientes más problemáticos incluyen: Alcohol y fragancias artificiales, sulfatos y detergentes agresivos que están presentes en los jabones y los champús. El níquel y otros metales que están en los metales y algunos accesorios también pueden provocar eczemas en pacientes con sensibilidad a estos alérgenos.
Desajustes en la microbiota cutánea: la piel tiene su propio ecosistema de microorganismos que la protegen. Cuando este equilibrio se rompe, ya sea por el uso excesivo de productos agresivos o por cambios hormonales, la piel se vuelve más vulnerable al eccema.
Alimentación e intolerancias: Aunque no existe una relación causal demostrada entre la aparición de eczemas y la ingesta de alimentos, algunos pacientes experimentan un empeoramiento de sus eczemas al tomar determinadas comidas.
Tipos de eccema que pueden aparecer en la cara
Existen distintos tipos de eccema, por un lado está el eccema constitucional o la dermatitis atópica y por otro lado están los eczemas de contacto. Estos últimos pueden ser irritativos o alérgicos.
Dermatitis atópica: es una enfermedad muy frecuente que puede aparecer en la infancia o en la edad adulta. Tiene una base genética e inmunológica. Se caracteriza por una piel con tendencia a ser seca ya que se produce una pérdida transepidérmica de agua, esto provoca que de forma secundaria la piel se inflame.
Eccemas de contacto: pueden ser de causa irritativa o alérgica. La piel puede reaccionar a determinados productos presentes en los cosméticos, los jabones, las gomas, o los metales causando un ezcema alérgico, en aquellas personas que se han sensibilizado a estos productos, o un eczema irritativo si nuestra piel se irrita por estas sustancias. Pueden aparecer de forma repentina tras el uso de un nuevo producto o con el tiempo, debido a una sensibilización progresiva.
Eccema numular: Es un tipo de eczema que genera mucho picor y que aparecer en forma de placas o manchas redondas, bien delimitadas en las extremidades o en el tronco y raras veces afecta a la cara.
Cada uno de estos tipos de eccema requiere un enfoque distinto, por lo que es esencial contar con un diagnóstico preciso por parte de un dermatólogo antes de iniciar cualquier tratamiento.
¿Dónde suele aparecer el eccema en la cara?
-Eccema en los párpados
El eccema en los párpados es bastante frecuente y puede aparecer en el contexto de la dermatitis atópica o ser un ezcema de contacto. Los productos que más pueden irritar la piel del párpado o provocar una alergia son: las lacas ungueales, las sombras de ojos, lps champús y los colirios.
-Eccema alrededor de la boca (zona perioral)
La piel alrededor de los labios y los labios son zonas donde es frecuente ver eccemas. Es típico de niños con dermatitis atópica y cuando se tratan de eczemas de contacto, hay que descartar que el paciente tenga alergia a dentífricos con flúor, bálsamos labiales o ciertos alimentos ácidos.
- Eccema los lóbulos de las orejas
En niños con dermatitis atópica suelen verse eccemas en las orejas, sobre todo en los lóbulos. En adultos, si aparecen ezcemas en estas zonas tenemos que descartar una alergia a los metales presentes en los pendientes.
¿Cómo se trata el eccema en la cara?
El tratamiento del eccema facial debe adaptarse a cada caso, teniendo en cuenta el tipo de piel, la causa subyacente y la severidad de los síntomas.
Por ello lo más importante ante cualquier signo de irritación o eccema en la cara, es acudir a un dermatólogo.
Generalmente el diagnóstico es clínico y lo obtenemos por la exploración clínica y una adecuada anamnesis, pero en algunos casos pueden ser necesarias pruebas complementarias, como biopsias cutáneas y pruebas epicutáneas para descartar alergias.
En general el objetivo de los tratamientos es calmar la inflamación, aliviar el picor y fortalecer la barrera cutánea para prevenir nuevos brotes.
Tratamientos médicos recomendados para el eccema
Corticoides tópicos: Reducen la inflamación y el picor, pero deben usarse con precaución y bajo supervisión médica.
Inmunomoduladores tópicos (tacrolimus, pimecrolimus): Alternativa a los corticoides para zonas delicadas como párpados o alrededor de la boca.
Antihistamínicos orales: Ayudan a controlar el picor en casos de eccema asociado a alergias.
Antibióticos o antifúngicos: En caso de sobreinfección, pueden ser necesarios tratamientos específicos.
Recomendaciones y cuidados para el eccema facial:
Evitar factores desencadenantes: Factores como el clima, el estrés, los cosméticos o los alimentos pueden influir en el eccema. Identificar los más relevantes en cada caso ayudará a controlar los brotes.
Adaptar la rutina facial: Es importante mantener una hidratación profunda con cremas emolientes específicas para pieles con eccema, preferiblemente sin fragancias ni alcohol. Además, debemos usar limpiadores sin jabón y sin sulfatos, evitando los exfoliantes físicos o químicos que pueden irritar la piel.
Protección solar obligatoria: Utilizar un protector solar mineral con filtros físicos, ya que los químicos pueden irritar la piel.
Evitar roces y manipulación excesiva: Secar la piel a toques, sin frotar con toallas.
Temperatura adecuada del agua: Lavar la cara con agua tibia, nunca caliente, para evitar la deshidratación y no abusar del lavado.
Manejo del estrés: Técnicas de relajación como yoga o meditación pueden ser útiles, ya que el estrés puede agravar los brotes de eccema.
El eccema en la cara es una afección que requiere un enfoque y tratamiento personalizado. Si experimentas brotes recurrentes o los tratamientos que has probado no funcionan, te ayudamos a encontrar la mejor solución para tu piel.
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