Los lóbulos de las orejas son una parte importante de nuestra apariencia y suelen ser el lugar donde llevamos pendientes y otros accesorios.
Sin embargo, con el tiempo, el uso de joyería pesada, tirones accidentales o incluso el proceso natural de envejecimiento pueden provocar que los lóbulos se alarguen, se, adelgacen o se rasge el orificio de los lóbulos llegando en muchos casos a rasgarse completamente.
Si notas que tus lóbulos están más largos de lo normal, que el agujero del pendiente se ha ensanchado demasiado o que incluso se ha producido un desgarro total, existen soluciones para corregirlo.
Desde métodos temporales hasta la cirugía de lobuloplastia, en este artículo te explicamos por qué se rasgan los lóbulos, qué opciones existen para repararlos y cómo es el procedimiento para reconstruirlos.
Los lóbulos de las orejas son la parte inferior y blanda de la oreja, compuestos principalmente por tejido conectivo, grasa y vasos sanguíneos.
A diferencia del resto de la oreja, que contiene cartílago, los lóbulos son más flexibles y sensibles, lo que les permite adaptarse fácilmente a pendientes y perforaciones sin causar molestias significativas.
Aunque no tienen un papel funcional tan definido como otras partes del cuerpo, los lóbulos son un punto clave en la apariencia del rostro, ya que muchas personas los adornan con pendientes, piercings y otros accesorios.
La forma y tamaño de los lóbulos varían entre las personas y pueden ser hereditarios. Existen lóbulos adheridos (pegados al rostro) y lóbulos libres (más separados), lo que ha sido objeto de estudios genéticos y antropológicos.
El desgarro de los lóbulos de las orejas es un problema común, especialmente en personas que usan pendientes con regularidad. Los lóbulos, al estar compuestos de tejido blando sin cartílago, son vulnerables al estiramiento y a las lesiones.
Si tienes un lóbulo rasgado, alargado y envejecido, o con una perforación demasiado grande, hay diferentes opciones para corregirlo según la gravedad.
En general, el tratamiento ideal es el quirúrgico, con diversas técnicas según el tipo de lóbulo rasgado, el tamaño y la forma del lóbulo. En casos leves, se pueden beneficiar de tratamientos estéticos y siempre que el lóbulo no esté completamente rasgado.
Si el agujero del pendiente se ha agrandado, sin ser demasiado grande y siempre que no esté completamente roto, existen alternativas para mejorar su apariencia.
Existen diversas técnicas quirúrgicas para corregirlos, en casos leves con lóbulos poco rasgados, de forma incompleta y en los lóbulos no demasiado envejecidos, se pueden hacer zetaplástias o media zetaplastias y se puede incluso conservar el orifico del lóbulo rasgado.
Si el piercing o el orificio del lóbulo de la oreja está totalmente rasgado o es incompleto pero el pendiente tiende a colarse por el piercing, la única forma de solucionar este problema es mediante una lobuloplastia.
En los casos de lóbulos rasgados completamente o en las dilataciones, son necesarias técnicas quirúrgicas de transposición de tejidos combinadas.
La lobuloplastia es una cirugía menor que permite restaurar la forma natural del lóbulo. Este procedimiento es rápido, seguro y con un tiempo de recuperación corto.
Es un procedimiento ambulatorio que se realiza bajo anestesia local y suele durar entre 20 y 40 minutos por cada lóbulo.
Proceso:
-Primero se marca el área a tratar, y se diseña las zonas donde haremos las incisiones y el exceso de tejido que queremos extirpar.
-A continuación, se suturan cuidadosamente los bordes con hilos finos para minimizar la cicatriz y lograr un resultado estético.
-Una vez finalizado el procedimiento quirúrgico, el paciente puede retomar su rutina habitual, evitando los esfuerzos y siguiendo unos cuidados de la herida específicos.
Es interesante tratar la cicatriz posterior con láser para mejorar la misma, y muchos pacientes se beneficiarán de la infiltración posterior del lóbulo con ácido hialurónico.
En la mayoría de los casos, los pacientes pueden retomar sus actividades diarias el mismo día de la intervención, ya que se trata de un procedimiento ambulatorio con mínimas molestias.
Durante los primeros días, es normal experimentar una ligera inflamación, enrojecimiento o sensibilidad en la zona tratada. Se recomienda mantener la herida limpia y seca y evitar manipular la zona para prevenir infecciones
Los puntos de sutura suelen retirarse entre los 7 y 14 días posteriores a la cirugía, dependiendo de la evolución de la cicatrización.
Es recomendable esperar al menos 2 meses antes de realizar una nueva perforación para que el tejido haya cicatrizado completamente. Si deseas volver a usar pendientes, lo ideal es optar por materiales hipoalergénicos y evitar los pendientes pesados para prevenir nuevos daños.
La lobuloplastia es un procedimiento que puede ser realizado por un dermatólogo especializado en dermatología quirúrgica.
En Dermaniac, disponemos de un quirófano de cirugía menor, y somos especialistas en dermatología estética y quirúrgica.
Contamos con una amplia experiencia en la reparación de lóbulos rasgados mediante técnicas avanzadas que garantizan un resultado natural y una recuperación rápida.
Si deseas corregir tus lóbulos, agenda una consulta con nosotros y te asesoraremos sobre el mejor tratamiento para tu caso.